Venid, venid pequeños cachorros, sentaos alrededor de la hoguera y calentaos en esta noche de mayo, que ahora que lo pienso no mucha falta la hoguera porque hace buen tiempo... Pero bueno, hogueras aparte, veo que estáis ansiosos con que siga con la historia de la Condesa Elizabeth Bathory la Sangrienta y yo estoy ansioso por terminarla puesto que, nosotros los Garou, debemos conocer a todos los enemigos de La Madre y más aún si se trata de vampiros. Y bien, lo habíamos dejado en que su maridito, el Conde Nadasdy que tampoco era un santo precisamente, había decidió morirse repentinamente dejando viuda a la pobre Isabelita. Esta que ya no era ninguna moza, tenía de 35 a 40 años según la crónica a la que acudamos y esto era en aquella época una edad muy avanzada, pues estaba muy preocupada porque su belleza se estaba deteriorando a pasos agigantados. Pero claro su amorcito Thorko pues le buscó rápidamente una solución, y allí que le llevó a la bruja Darvulia. Esta le recomendó que hiciera brujerías varias dando un resultado bastante escaso. Cuando el cuello de la bruja estaba empezando a peligrar pasó algo que desencadenó el mayor horror que ha conocido aquella región que ya de por si era una de las más castigadas de Europa...
Un noche estaba una sirvienta desenredando el precioso pelo de la Condesa cuando de repente sin querer le dió un pequeño tirón. Está con su habitual simpatía golpeó a la descuidada sirvienta con tanta fuerza que la hizo sangrar por la nariz manchando la blanca piel de la mano de Bathory. Esta al limpiarse creyó ver como en el sitio donde había caído la gota de sangre la piel estaba tersa y había recuperado la lozanía perdida. Inmediatamente llamó a su fiel Thorko y a su brujilla Darvulia para que la informaran sobre el suceso acaecido. Estos encontraron una respuesta sencilla al enigma: La sangre de chicas jóvenes, especialmente si eran doncellas aún, rejuvenecía. El siguiente pasó a tomar era fácil... y fué tomado allí mismo en su habitación y sin más rodeos. Thorko y Darvulia sujetaron a la doncella que la estaba peinando y Bathory con la daga que siempre llevaba encima abrió el cuello de la doncella para untarse la sangre de la desdichada en la piel. Esto, mis cachorritos, solo era el principio.
A partir de esa terrible noche la población de jovencitas del condado empezó a decrecer de una manera lenta y paulatina al principio, con la virulencia de una terrible epidemia después, y todas desaparecían después de que un negro carruaje con el emblema Bathory las llevara al castillo para ser servir allí. Algunas de todas formas si pasaron al servicio como la doncella huérfana Piroska de 13 dulces añitos. La verdad no se cuál de las dos estaba peor… Bathory o la muchachita que se dejaba alegremente que le arrancara un pezón o que le atravesara la nariz con un anillo como símbolo de sumisión. La niñita con 15 años ya dirigía algunas sesiones de “recolección” de sangre y era la favorita de Bathory, tanto que acabó aprendiendo las artes oscuras y compartiendo la alcoba de la Condesa con Thorko.
Y como Bathory no era una cualquiera, pronto ideó algunas soluciones prácticas para que el precioso líquido que requería sus tratamientos de belleza fuera mucho más fácil y rápido de recolectar. Para empezar, mandó hacer en las paredes del castillo algunos arreglitos de fontanería… ¡que duchas más ricas se daba en la sangre de la desafortunada de turno! Pero claro lo principal de todo era el método extracción, había que economizar puesto que el litro de sangre de doncella empezaba a escasear en aquella tierras. Cuentan que en aquel siglo XVI la construcción de autómatas estaba muy en boga, así que ni corta ni perezosa decidió encargar un autómata que fuera una leve variación de uno ya de por sí muy conocido. Consistía en una figura humanoide de hierro que simulaba una doncella. Al ser activada esta daba un abrazo a la persona que la había activado que necesariamente tenía que hacerlo desde delante. Hasta aquí todo muy tierno y conmovedor, pero la inventiva de Bathory entra en juego aquí, puesto que una vez abrazado, el objeto de cariño se convertía en víctima puesto que el quedaba atrapado y de los pechos de tan siniestra doncella mecánica salían cuchillos que apuñalaban a la desdichada. A partir de ahí solo había que recolectar la sangre en un cajón especialmente diseñado para ello. La jaula esférica con cuchillas para cortar la piel también daba buen resultado, además con este método se podía mantener a las muchachas vivas durante mucho tiempo para seguir ordeñándolas una vez recuperadas un poco. Evidentemente esto no quitó que Elizabeth siguiera practicando sus torturitas como diversión, una cosa no quita la otra.
Al tiempo ya no le bastaba con ducharse en sangre sino que también empezó a ingerirla en extraños rituales, siempre con una misma obsesión: mantener la juventud eterna. Pero esto no podía mantenerse eternamente puesto que, una vez que acabó con las doncellas plebeyas tuvo que alimentarse de las jóvenes de la nobleza, y esto fue lo que atrajo para sí su perdición. Las autoridades empezaron a preocuparse ante las desapariciones de hijas de nobles, todas ocurridas en el castillo Bathory, porque lo que era de las desapariciones de las plebeyas les preocupaban lo mismo que a mi a que huelen la nubes.
Esto lo demuestran casos como el de Pola… esta linda muchacha consiguió escapar de las manitas de Bathory y fue directamente a los alguaciles con la terrible historia. Y estos, aún a pesar de que las historias de que algo “olía a podrido en Dinamarca” (bueno en este caso en Transylvania XDD) ya corrían veloces entre los campesinos, la mandaron de vuelta otra vez al castillo. Allí Bathory se lo pasó de muerte con ella. Como ya he dicho cuando las nobles empezaron a desaparecer el Rey mandó a un primo y ex-amante de Isabelita la vampiro, el conde György Thurzo que tomara al asalto el castillo. Después de una breve escaramuza el ejército entró en el castillo y se encontró con una escena dantesca…
Había restos humanos por doquier en todas las esquinas del castillo. Una cabeza medio podrida por aquí, unos senos mordisqueados y aún frescos por allá. En la huerta los cuerpos se amontonaban y de la tierra asomaban restos humanos. El cuarto de Bathory estaba atestado de cadáveres frescos y no tan frescos y muchos de ellos presentaban mordiscos y horribles mutilaciones… La mayoría sin ninguna gota de sangre. Bathory, que nunca se arrepintió, fue apresada y llevada a juicio con todos sus compinches por el asesinato de hijas de la nobleza local... Los calculados 650 asesinatos de plebeyas inocentes para saciar su infernal sed de sangre no fueron tenidos en cuenta. Para los sirvientes muerte y tortura fue la condena, para ella por su condición de noble, ser emparedada viva solo un ventanuco diminuto para darle de comer. Tardó cuatro años en morir en los que se dice que apenas envejeció y que algunas veces hablaba con alguien. Fue enterrada en tierra no bendecida y al poco tiempo el cuerpo desapareció. También las jovencitas del condado seguieron desapareciendo… ¿Curioso cuánto menos no?
Y asi acaba esta terrible y sangrienta historia no sin antes dejaros un testimonio gráfico como siempre hago. Miradla bien y recordad su cara… quizás la encontréis en alguna noche. A mi cuanto menos su cara me suena XDDDD